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La Coctelera

IDEAS PARA UNA NUEVA GESTIÓN POLÍTICA

“ La planificación a largo plazo no es pensar en las decisiones futuras, sino pensar en el futuro de las decisiones actuales”

22 Abril 2006

INUNDACIONES DE SANTA FE 3ª PARTE

EL LITORAL- 29 DE ABRIL DE 2003

Arrollador avance del agua
La ciudad y su zona de influencia viven una de las emergencias más dramáticas que se recuerden. Los evacuados se cuentan por miles. La catástrofe superó cualquier previsión. El río Salado bajaba a la altura de San Justo. Recreo está totalmente anegado. En masa, los vecinos de los barrios inundados salían de sus casas tratando de llevar consigo lo que podían. Hay más de 3.000 evacuados. En algunos lugares, la asistencia llegaba tarde.

Esta mañana el paisaje era desolador. Las avenidas cercanas a los barrios en emergencia -del oeste y norte de la ciudad- eran el escenario de un verdadero éxodo de personas que trasladaban a pie todo lo que podían, principalmente, los bultos de ropa seca que pudieron salvar del agua, con chicos cargados en los brazos y bajo una persistente lluvia que sólo por momentos dio una tregua.
En cualquiera de los barrios amenazados por el desborde del río el drama era el mismo: todo lo que se podía salvar se subía a camiones, autos, camionetas, canoas o lo que hubiera disponible. Los que no se decidían a abandonar su casa, por temor al saqueo seguro de sus pertenencias, parecía aguardar con resignación la llegada del agua. Pequeños tapiales eran construidos a un ritmo vertiginoso en la entrada de sus viviendas, donde además se colocaron bolsas de arena.
Los centros de evacuados se incrementaron exponencialmente en las últimas horas. Según cifras de la Municipalidad llegaban, al cierre de nuestra edición, a más de 3.000 personas, aunque en este número no entran los autoevacuados ni los que están alojados en centros de los que todavía no se tenía información.
En una recorrida por algunos de los lugares de evacuados, la única sensación que se pudo recoger es de desborde total. Camiones del Ejército, colectivos de líneas urbanas y hasta de larga distancia recogían de a decenas a los evacuados que esperaban en las calles o en algún punto de encuentro.
Luego se los llevaba a una escuela, vecinal o cualquier otra entidad que los pudiera alojar. Sin embargo, la mayoría de los centros no estaban preparados para recibir tanta cantidad de personas en situación precaria: descalzos, embarrados, sin nada más que alguna poca ropa que pudieron recoger y muy sensibilizados por haber perdido todo lo que tenían.
En la Estación Belgrano

En la Estación del Ferrocarril Belgrano había unas 700 personas y las asistentes sociales que allí estaban no sabían cómo atenderlas. LLegaban unas pocas donaciones de particulares, pero pasado el mediodía todavía no habían recibido víveres, pañales ni colchones.
En la Vecinal República del Oeste (avenida Freyre 2765) sumaban más de 150 los evacuados y el Ejército seguía bajando gente proveniente de Santa Rosa de Lima, uno de los barrios que se inundó hoy por la crecida del río Salado. Dos jóvenes responsables de esa vecinal iban y venían sin saber bien qué hacer. "La gente está shoqueada, muy sensible, y nos pide alimentos y pañales, pero no tenemos nada. Nadie nos trajo alimentos y ni siquiera tenemos garrafas para calentarles un mate cocido", dijeron los jóvenes desesperados.
Idéntica situación se vivía en la Escuela 809 General López, de Mendoza al 4300. Allí había unas 30 familias instaladas y tampoco se contaba ni con alimentos ni ropa.
Reutemann le pide plata al Banco Mundial

El gobernador Carlos Reutemann se comunicó esta mañana con los representantes del Banco Mundial, a fin de solicitarles la presencia de funcionarios de ese organismo multilateral en el territorio santafesino, a fin de observar el desastre provocado por las inundaciones.
El mandatario pidió, asimismo, que le liberen a Santa Fe el segundo tramo de 50 millones de dólares perteneciente al crédito oportunamente acordado a su gobierno. Esa partida se destinará a la reconstrucción de las obras de infraestructura dañadas por el agua.
Reutemann se comunicó, además, con el jefe del Ejército, general Ricardo Brinzoni, quien le aseguró que el arma le brindará los vehículos y logística disponible para hacer frente a la situación.

Peligra la estabilidad del puente de la autopista Santa Fe-Rosario

Un impresionante socavón se produjo en la margen derecha del estribo oeste del puente de la autopista Santa Fe-Rosario. Por tal motivo el tránsito fue interrumpido a las 8.30, lo que produjo un verdadero caos, habida cuenta que todo el movimiento vehícular terminó derivándose hacia el Puente Carretero.

El derrumbe del talud es continuo, pudiéndose observar en el lugar el desprendimiento de la barranca, que deja al descubierto la carpeta asfáltica. Tanto los ingenieros de la concesionaria Aufe como el secretario de Servicios Públicos de la provincia, Ing. Pablo Meirotti, que desde hora temprana se encontraban en el lugar junto al intendente santotomesino Roberto Schmidhalter, prefirieron no arriesgar especulación alguna y menos aún que la solución sea inmediata. Sólo se limitaron a comentar que se podrá evaluar el estado de la estructura cuando culmine el fenómeno hídrico.
El gasoducto amenazado

En tanto, cuadrillas de la empresa Litoral Gas vigilaban esta mañana el gasoducto que está suspendido del puente que cruza el río Salado, a la altura de la autopista Santa Fe-Rosario, que también estaba amenzado por las aguas.
Se trata del caño maestro que alimenta a la ciudad, y que -según recordaron las autoridades de la firma- se sostiene sobre el carril norte de la autopista, que va hacia Rosario. "Es la mano que no está tan comprometida, pero por precaución estamos en el lugar", dijo esta mañana el gerente de la zona norte de la empresa, César Donna.
En diálogo con El Litoral, Donna confirmó que es imposible manipular algunas válvulas de la red debido a que "están un metro y medio bajo agua" en la zona de la Circunvalación Oeste, el acceso a la autopista y la propia autopista. Al tiempo que anunció que en Barranquitas Oeste se iba a cortar el servicio domiciliario "por precaución".
¿Qué sucedería si hay problemas con el gasoducto? Según Donna, en caso que de que colapse la cañería, esto "no significaría que la ciudad quede desabastecida del servicio. Tenemos válvulas de despresurización de la red" para evitar que se pierda la presión y que todavía estan a salvo de las aguas, dijo.
"Si las circunstancias lo exigen, se podría cortar el suministro de gas de los grandes consumidores para asegurar el servicio a la red domiciliaria", sostuvo Donna. (De agencia Santo Tomé).
Garantías

El intendente Roberto Schmidhalter aseguró que el puente carretero permanecerá abierto al tránsito de todo tipo de vehículos. Las autoridades de Vialidad Nacional y la concesionaria Servicios Viales "le garantizaron la estabilidad de la estructura".
"El paso será lento pero seguro -dijo-. Para ello se ha montado un operativo con personal de la policía de la provincia y de la Municipalidad, que establecen una frecuencia de 15 minutos por mano y hasta tres camiones de gran porte por vez", sostuvo Schmidhalter. (De agencia Santo Tomé).
La EPE estudiaba cortes rotativos

La Estación Transformadora Santa Fe Oeste de la Empresa Provincial de la Energía, quedó desde las 8 de la mañana totalmente inundada e inutilizada para tomar energía del sistema interconectado nacional. Las instalaciones sólo sirven, desde las 9, como puente eléctrico para trasladar en alta tensión energía a otras estaciones transformadoras.
Con la pérdida de esa Estación Transformadora, neurálgica para cubrir la demanda de la ciudad, la EPE está diseñando un programa de cortes rotativos para los horarios pico.
Los cortes preventivos -hechos sobre las zonas anegadas- han bajado la demanda eléctrica, pero habrá apagones programados si sube el consumo.
Si el agua empeora la situación en Santa Fe Oeste y la ET ya no permite el ingreso de energía en alta a otras instalaciones, los cortes serán aún más extendidos. La EPE recomendó extremar las medidas de precaución en las zonas anegadas frente al peligro de electrocución.

El Salado cubrió Recreo

El pueblo entero está bajo agua. Más de 9.000 debieron salir de sus casas. Los evacuados son alojados en la estación del Belgrano, en Santa Fe.

Gris. Es el color que uniforma el paisaje de Recreo, desde que el río Salado creció desmedidamente y avanzó sobre el pueblo sin reconocer alturas ni latitudes ni clases sociales, para emparejar con 70 centímetros de agua todo su territorio.
Esta comunidad de alrededor de 13.000 habitantes no tiene registro histórico de una catástrofe similar. Ayer, cuando las últimas luces del día preludiaban una noche de drama y vigilia, las aguas del río -cuyo cauce normal está a unos 3 kilómetros de la planta urbana- desbordó todas las previsiones y en escasas dos horas ganó todos los barrios del oeste y la zona céntrica del pueblo, lo que incluyó oficinas públicas como la Comuna, el Registro Civil, el Banco de Santa Fe, la Comisaría y hasta la sede del Samco.
Pero esto no sería suficiente para la violencia de la masa hídrica. En un primer momento la ruta nacional 11 y el terraplenado de las líneas del ferrocarril actuaron como contención, pero bastaron sólo unos minutos para que -ante la perplejidad y la desesperación de los vecinos-, el agua atravesara la ruta e invadiera también el lado este de la trama urbana. Desde entonces, la población entera está en igualdad de condiciones.
Desde la intersección de la rutas nacional 11 con la provincial 70 -cuyo tránsito está interrumpido desde ayer-, en el ingreso al pueblo, sólo se ve agua y gente que grita, que llora, que corre detrás de los pocos medios de movilidad que soportan el verdadero río en que se convirtieron las calles del pueblo, para sacar sus pertenencias y poner a salvo a sus seres queridos.
Hasta el mediodía, los vecinos salían como podían con el agua arriba de las rodillas hasta el control caminero situado en la unión de las rutas. Allí, familias enteras esperaban -algunas con bolsos de ropa y muebles- poder llegar hasta un lugar menos húmedo. En canoas, lanchas, carros, caballos, bicicletas, camiones, tractores, chatas, camionetas y algunos corajudos en vehículos de pequeño porte, abandonaban Recreo.
La inundación ya afectó a más de 50 mil personas
Preocupación en el ámbito oficial por la situación. Protegen el Hospital de Niños. El Ejército brinda asistencia logística.

La inundación por la crecida del río Salado ya afectó a más de 50.000 personas en el oeste y el norte de la ciudad e inundó aproximadamente el 30 % de la superficie de la capital de la provincia, según informó el intendente Marcelo Alvarez este mediodía, antes de ingresar a la reunión del Comité de Emergencia Hídrica que encabezó Carlos Reutemann.
Por su parte, el presidente de la comuna de Recreo, Juan Carlos Patricelli, calificó como de "desastre" la situación que se vive en su distrito y no descartó que en las próximas horas se tenga que evacuar todo el pueblo.
Patricelli se reunió con el gobernador y se llevó una ayuda económica de 20.000 pesos para atender la situación de emergencia, particularmente la sanitaria, ya que ni siquiera hay agua potable en el lugar.
En un alto de la reunión del Comité de Emergencia Hídrica, el secretario General de la Gobernación, Ricardo Spinozzi, calificó como de "catástrofe" la situación que se vive y pidió la colaboración de todos para tratar de superar la situación, aunque negó que la situación esté fuera de control.
En este sentido, informó que desde el gobierno nacional se están enviando colchones, frazadas y abrigos para los afectados, para reforzar la asistencia que está llevando adelante la Secretaría de Promoción Comunitaria.
Spinozzi descartó que por el momento vaya a evacuarse el Hospital de Niños, aunque no descartó ninguna posibilidad en virtud del comportamiento que está teniendo el río Salado y que aún no llegó el pico de la crecida a la zona.
"Por ahora estamos haciendo defensas para tratar de que el agua no llegue, pero no tenemos que descartar nada porque no sabemos hasta dónde va a llegar el río. Por el momento, la decisión es defenderlo todo lo que se pueda", dijo Spinozzi.
También el funcionario dijo que el Ministerio de Educación puso a disposición todas las escuelas, en caso de ser necesario su utilización para el alojamiento de evacuados.
Apoyo del Ejército

Del encuentro participó el comandante del segundo Cuerpo de Ejército, General Olmos, quien describió la ayuda que está brindando el arma, fundamentalmente logística.
En este sentido, el Ejército puso a disposición 30 camiones, que en las próximas horas se podrían incrementar en 20 más, 12 vehículos anfibios, la distribución de comida a través de la cocinas rodantes y alojamiento en los cuarteles para un total de 800 personas.
Para ello, El ejército dispuso los cuarteles de Guadalupe, Santa Fe y Santo Tomé y, en caso de ser necesario, se podrían utilizar sus instalaciones en Paraná.
Hasta este mediodía, según datos oficiales, había en la ciudad de Santa Fe unos 5.000 evacuados, aunque los funcionarios consultados multiplicaban al menos por tres esta cifra si se tiene en cuenta los autoevacuados.
El intendente Marcelo Alvarez calculó que el pico de la crecida llegará entre las próximas 24 y 36 horas, e informó que la altura del río estaba esta mañana 40 centímetros más alto que la peor inundación del siglo pasado que se registró en 1973.
Por su parte, el subsecretario de Municipios, Claudio Tibaldo, informó que dentro de la catástrofe, esta mañana la situación en el interior de la provincia, -donde hay 1.750 evacuados-, era estable con tendencia a mejorar, aunque persistía el mal tiempo.

La estación del Belgrano se colmó de evacuados
Los trabajos para la atención de evacuados no estaban coordinados. Hoy se necesitaban colchones, pañales, víveres secos y hasta baños. Hasta el mediodía, apenas contaban con un anafe, de dos hornallas, para 700 personas. Piden que ya no se envíe gente al lugar.

"Por favor, digan que ya no traigan gente. No sabemos qué hacer. No hay lugar, no hay colchones, no tenemos comida, no hay pañales. Los baños no dan a basto. Ya son 700 personas y no sabemos cómo atenderlas", imploraba este mediodía una de las asistentes sociales que intentaba organizar a los evacuados que se encontraban en la estación del Ferrocarril Belgrano.
En ese preciso momento se escuchaba una frenada en la explanada de la estación. Era otro camión del Ejército que traía a decenas de personas desde distintos barrios de la ciudad. La estación estaba repleta, pero nadie se atrevía a decirle a esta gente que se vaya a otro lado, porque no había otro lado.
Por cada persona mayor refugiada en la estación, hoy había cuatro niños. Muchos descalzos, mojados de pie a cabeza. Ellos correteaban y jugaban en las viejas escaleras de esta estación convertida por la situación en un centro de evacuados.
Mucha gente llegaba buscando a familiares y amigos. Si los encontraban, se quedaban para permanecer con sus seres queridos. Otros pedían a los gritos que alguien vuelva al barrio porque allá había quedado un conocido: "No podemos entrar en ese barrio. Esa zona está perdida", le respondían. Las palabras retumbaban en medio de la impotencia y la incertidumbre.
El aire que se respiraba en la estación era tan pesado como la carga que debe soportar esta gente que lo perdió todo. Los evacuados llegaban desde Recreo, Barranquitas, Cabal, Villa Hipódromo y barrio Scarafía.
Por la mañana llegó al lugar algo de pan, donado por una panadería. Sin embargo, al mediodía se terminaba y todos esperaban con ansiedad algo de comida.
"En una hora, más o menos, tenemos previsto asistir a esta gente con algo de comida preelaborada", dijo el secretario de Acción Social, Pascual Reschia. El problema es que en la estación del Belgrano sólo se disponía hoy de un anafe, con dos hornallas, para atender a 700 evacuados.
Los baños tampoco daban a basto: "Es todo lo que tenemos", reconoció el funcionario.
Sonia Chialvo, una de las asistentes sociales de la Municipalidad que hoy trabajaba en el lugar, afirmó: "No tenemos pañales ni elementos de limpieza. Necesitamos víveres secos. Los médicos están, pero cualquier ayuda viene bien. No hay colchones porque recién esta mañana la provincia llamó a los proveedores. Por ahora, la gente se arregla con las colchas que pudo traer de sus casas".
Colaboración del Ejército

Esta madrugada, el gobernador Carlos Reutemann se comunicó con el comandante del II Cuerpo de Ejército, Gral. Olmos, para interiorizarlo de la situación imperante en la provincia a raíz del desborde del río Salado, que está recibiendo los excedentes pluviométricos del centro oeste provincial.
El Gral. Olmos prometió que el Ejército aportarían a la provincia 30 vehículos y otros de carácter anfibio pertenecientes al Batallón de Ingenieros de Santo Tomé.
Reutemann -quien ayer recorrió durante todo el día localidades de los departamentos San Cristóbal, San Justo, Castellanos, Las Colonias y La Capital- se reunió a primera hora con la secretaria de Promoción Comunitaria, Adriana Cavuto, y otros colaboradores de dicha área.
Cavuto explicó las medidas adoptadas para la compra de elementos por parte del gobierno para hacer frente a esta emergencia y otras medidas tomadas.

Hay cientos de familias alojadas en centros de atención

La cifra oficial dada por la Municipalidad este mediodía es de 3.000 evacuados en la ciudad. Sin embargo, desde allí reconocieron que hay más centros de alojamiento de los que no se tiene ninguna información, y que se van formando espontáneamente a medida que la gente busca un lugar seco donde guarecerse.
Incluso hubo lugares que debieron ser reevacuados, porque el agua les llegó hasta adentro. Es el caso de la Vecinal Nueva Pompeya, el comedor Los Gurisitos y la Escuela N° 1.234 Prof. Luis Ravera de San Agustín. Otras sedes se encuentran amenazadas por las aguas, como la Vecinal Altos de Noguera y una escuela de Los Troncos, entre otras.
Consultado sobre por qué en algunos lugares no se estaba recibiendo la asistencia adecuada, Angel Cappeletti, subsecretario de Promoción Comunitaria de la Municipalidad, respondió que "no se pueden atender todos los centros de evacuados al mismo tiempo. Lamentablemente la situación es terrible y no tenemos respuesta inmediata para todos".
Agregó que, en primer lugar, se trata de brindarles a los damnificados algún lugar seco y "después se ve por la comida y la atención sanitaria", dijo.
Los principales centros de evacuados son, hasta el momento, los siguientes: Gada (120 personas), Piquetes Las Flores (180 personas, y está al borde de inundarse), Vecinal Las Flores (120), Campo Universitario (420), Estación Belgrano (630), Predio Ferial Municipal (250), Centro de Educación Física N° 29 ubicado en Galicia y Alvear (200), Escuela Raimundo Peña (60), Regimiento 12 de Infantería (está llegando gente), Mesa de Trabajo (100), CGT de calle Junín (100), Vecinal San Martín (60), Club de República del Oeste (200). También había gente alojada en las escuelas Zazpe, Raimundo Peña, N° 14 y N° 809, entre otras. La cantidad de evacuados aumentaba hora a hora, como así también los centros que los recibían.

Las historias de la huida

Miles de santafesinos atraviesan hoy un momento traumático. Algunos son extremadamente humildes, otros provienen de la clase media empobrecida. Todos tuvieron que cargar sus cosas en carros y camiones, y escapar.

Perros, chanchos, patos, gallinas, muebles, colchones, cocinas oxidadas, sillas destartaladas. Todo arriba de la canoa, en una triste escena que se fue extendiendo como una mancha, con el paso de las horas, por los barrios que forman el oeste santafesino.
Los que tuvieron suerte y algunos minutos para prepararse, consiguieron camiones y emprendieron una caravana por las avenidas, hacia algún lugar donde esperar que el río baje. Pero muchos perdieron todo.
"El agua nos llevó todo", es la síntesis en medio de la catástrofe. Es la frase que repiten Daniel de Las Lomas, que logró escapar con su familia a la casa de sus suegros; Mary de Cabal, que huyó a lo de su hija; Nora Chamorro, que se alojó en lo de un vecino que tuvo más suerte que ella, porque vive más al este del barrio.
"El domingo a la noche, en el camino viejo a Esperanza y Boneo, había 10 cm de agua. El lunes a la mañana, ya había un metro y medio. Las casas, los chicos, todo inundado. Ahora no tenemos alimentos, no tenemos ropa, no tenemos nada. Perdimos cama, ropero, ropa, colchones, todo...", sostenía Daniel.
Mary optó por autoevacuarse. "Ya no hay nadie en el barrio, se están yendo todos..." -decía, y trataba de contener las lágrimas debajo de los anteojos. Su casa está sobre Chiclana, entre Estado de Israel y Hernandarias. El agua llegó a las 9 de la mañana y, en pocas horas, trepó hasta la altura de las ventanas.
Las postales se repiten en cada casa, en cada cuadra. A la altura de Hernandarias al 5300, la solidaridad entre vecinos logró salir a flote, a pesar de todo. "Yo quiero hablar por el señor que está allá -dice, señalando la cuadra siguiente, donde todavía anoche no había llegado el agua-. Tiene ocho hijos y está enfermo de cáncer. Pedimos por favor que lo ayuden a él". La chica tiene veinte años y está rodeada de vecinas que, posiblemente por estas horas, ya hayan tenido que abandonar sus propios hogares.
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¡ Llega el agua, llega el agua!

A las ocho de la noche de ayer, en San Agustín, Ramona no se alcanzaba a recuperar del golpe. "El agua llegó en un minuto. Eran las cuatro de la mañana, estábamos durmiendo y un vecino empezó a gritar: íLlega el agua, llega el agua!, pero no tuvimos tiempo a nada". Ayer, cuando la noche estaba cayendo como una capa rosada sobre el agua, sus hijos estaban todavía sin comer. En total son ocho, en una escalera que va desde los 16 a los 6 años. Ella trabaja en un comedor comunitario y gana 100 pesos. "Ahora me voy a quedar arriba del techo. Perdí todo. Las camas quedaron abajo. Ropa, calzado, todo. No sé dónde vamos a dormir esta noche, qué voy a hacer con mis hijos, no sé", repetía y lloraba.
"Lo poco que tenemos nos costó a mi marido y a mí. Te imaginás, que de un día para otro te quedás sin nada... Es para matarte" decía Olga, ama de casa, parada en la puerta de su casa de material, en San Agustín.
La principal preocupación son los chicos, porque el agua trae consigo una amplia variedad de bichos. "Yo pienso que tiene que haber alguien, una asistente social, que nos salve", decía una mujer con el agua hasta las rodillas y un bebé en los brazos, ciega de bronca, repartiendo culpas y exigiendo a gritos que lo imposible se cumpla.

Estiman que la crecida será tan grave como la de 1973

La de junio del '73 fue la más grande registrada hasta el momento. La provincia carece de estudios sobre el comportamiento del Salado. Podrían atenuarse las consecuencias.

El Instituto Nacional del Agua (INA) estimó que la crecida del río Salado alcanzará valores similares a los registrados en junio de 1973 -la más grande hasta el momento-, cuando el pico máximo trepó a los 7.19 metros y tuvo un caudal de 2.430 metros cúbicos por segundo.
En diálogo con El Litoral, Carlos Paoli, director del organismo, y Ricardo Giacosa, responsable de los estudios del río Salado, afirmaron que esta situación perjudicará a los barrios que se han desarrollado sobre la margen izquierda del Salado (los del noroeste de la ciudad) que no tienen defensas. Con la diferencia de que en la década del '70 no estaban tan densamente poblados como en la actualidad.
De todos modos, aclararon que "no tenemos la medición directa del Salado y nadie exige que la realicemos. Los recursos hídricos son propiedad de la provincia, por lo que a ella le compete la responsabilidad de hacer un control permanente de los mismos".
No obstante, la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación tiene una red que mide parámetros hidrológicos en todo el país, dentro de la cual una de las estaciones está ubicada en la Ruta 70. Pero esto no es suficiente.
Los especialistas explicaron que "el nivel al que puede llegar el Salado en esta zona en la cual desemboca depende de dos factores: de la crecida propia que tiene el río y del nivel en que se encuentra el Paraná, porque si éste último está muy alto, el Salado no puede desaguar y se produce una sobre-elevación de todo el pelo de agua, por lo que la inundación en la zona de su desembocadura es muy importante. Además, desagua con poca velocidad porque el Paraná hace un efecto tapón".
En este momento, el Paraná no tiene una altura importante y está dos metros por debajo de lo que ha alcanzado en las grandes crecidas (4,60 hoy).
Además, afirmaron que entre el 60 y el 70% del agua que trae el Salado proviene de la salida de los bajos submeridionales. "La característica es que el agua corre muy lento y no va a traer grandes picos pero sí demora mucho en drenar. Por eso va a permanecer entre 60 y 90 días como mínimo. Esto hace que si en ese período se producen precipitaciones el agua se superponga. Es lo que ocurre ahora: grandes precipitaciones en el Cululú en la zona de San Cristóbal que se superponen y tardan en drenar porque hay muy poca pendiente, típico de ríos de llanura. Esto originó los cortes de las rutas".
Decisión política

Paoli y Giacosa aclararon que para precisar los datos se basan en la experiencia de más de 25 años y en algunos datos que manejan. "Pero hay métodos de ingeniería actual que permiten tener todo bajo control con sistemas de alerta", aseveraron.
Para esto, "falta en primer lugar la decisión política del gobierno provincial; completar un estudio para implementar ese sistema que implica tener sensores remotos en determinados lugares que transmita a distancia la información; y una oficina que reciba la información y que tenga montados distintos tipos de modelos de previsión. Esto requiere una inversión inicial de poco más de 60 mil pesos, o sea que técnicamente es factible".
De todos modos, "las inundaciones por lluvias intensas o crecidas de ríos son imposibles de evitar, pretender que nunca más haya inundaciones es impensado y la población debe estar preparada para convivir con ese riesgo. Pero hay que usar todas las herramientas técnicas para prevenir y por eso son fundamentales los estudios permanentes", dijo Paoli.
Incluso puede determinarse por la cantidad de agua caída y por las zonas en donde hubo precipitaciones cuándo se dará el pico máximo de crecida del Salado, pero requiere de información a tiempo real que la provincia no tiene.
Atenuar las consecuencias

Giacosa agregó que los estudios son importantes "para poder atender la cuestión operativa y tomar a tiempo medidas de acción civil sobre gran parte del casco urbano ubicado en el sector oeste, es decir, sobre terrenos muy bajos. Si uno sabe con cierta antelación que se va a producir un pico, se puede preparar un buen sistema de bombeo. Hoy por hoy con el río Salado muy alto, el agua no puede escurrir por gravedad y hay que sacarla por bombeo. De este modo, se puede atenuar las graves consecuencias".
Por último, aseveraron que "los barrios del oeste están muy complicados por la lluvia de los días pasados, pero hubiera sido mucho más grave si esta lluvia se hubiera producido después de que se registre el pico de El Salado porque el río no dejaría escurrir el agua y se sumaría la lluvia. Éste es el problema que provoca ocupar sectores bajos".
Previsible

Según los especialistas, ya en el mes de marzo se presentaron anomalías en las precipitaciones que se apartaron del promedio del mes en la zona central de la cuenca del Salado. Es decir, que desde ese mes hay una gran acumulación de agua en la cuenca, lo que con las precipitaciones importantes durante abril produce una concentración preocupante de agua.

Recreo desespera bajo agua

El río Salado avanzó en pocas horas y anegó todo el pueblo. Los evacuados son trasladados a la ex estación del ferrocarril Belgrano, en Santa Fe. Claman por comida, abrigos y botes.

Desde el Liceo Militar General Belgrano -también inundado- salen permanentemente camiones del Ejército para buscar gente y evacuar lentamente, pero en grupos numerosos, a los vecinos que hasta el mediodía de hoy eran alojados en la estación del ferrocarril Belgrano, en Santa Fe.
Al cierre de nuestra edición, el número de evacuados y autoevacuados de Recreo ascendía a 9.000 personas. Algunos vecinos buscaron refugio en la Iglesia San Miguel Arcángel -emplazada en un lugar más alto-, donde este mediodía se improvisó un almuerzo para los niños que llegaron hasta allí.
Sin embargo, la emergencia sorprendió a la comuna, a los asistentes sociales, a los agentes sanitarios, por lo que toda organización para asistir a los damnificados se ve desbordada. Los evacuados piden en forma urgente que les hagan llegar frazadas, ropa, colchones y, especialmente, que quienes dispongan de lanchas o canoas que las ofrezcan para evacuar a gente que todavía sigue en sus casas, trepada a los techos.
Si bien hasta el momento no se han detectado problemas sanitarios, el temor es qué pasará con el transcurrir de las horas debido a la falta de atención médica y a la persistencia de las intensas lluvias que se registran desde anoche.
Esta mañana, algunas ambulancias del Hospital Protomédico y de servicios privados de salud circulaban por la ruta 11 para sacar enfermos o vecinos en delicado estado de salud. Pero nada es suficiente.
Ordenar la catástrofe

Varios móviles policiales están apostados en la intersección de la ruta nacional 11 con la provincial 5 -el punto donde el agua comienza a sitiar la cinta asfáltica-, procurando ordenar la catástrofe, organizar los vehículos, el desesperado tránsito de personas a pie y la permanencia de los vecinos que esperan sobre la ruta.
Desde anoche se interrumpió el servicio de energía para prevenir accidentes y hoy la mayoría de las líneas telefónicas no funcionaban.
Al costado este de la ruta 11, esta mañana se podía ver grupos de pobladores rompiendo con palas el alteo de la vía ferroviaria para que el agua corra y descienda aunque sea unos milímetros.
El presidente comunal Juan Carlos Patricelli, conmocionado por el drama que asola a su comunidad, graficó la situación en escasas pero contundentes frases: "esto es muy grave hermano, el famoso Salado tapó el pueblo. Llevamos más de tres mil evacuados y el doble de la gente que se va por sus medios a otro lugar".
Comentó que desde el gobierno provincial se hizo llegar un subsidio que será destinado a dar de comer a los evacuados, "pero no sé hasta cuándo nos alcanzará. No hay lugar donde no haya agua, tenemos que sacar la gente del pueblo, llevarlos a la estación Belgrano. Estamos desesperados".
Testimonios del drama

AL COSTADO DEL CAMINO. Una familia entera, con ancianos y niños, decidió esperar a que bajen las aguas viviendo en la parte trasera de un camión. La abuela, conmocionada, repetía: "¿Adónde vamos a ir?, si no vamos a encontrar lugar seco por acá. ¿Y los chicos?". Mientras tanto, una de las adolescentes de este grupo, buscaba agua alrededor para tomar mate.
ÉXODO. Con lo que podían acarrear, con lo poco y lo mucho, la columna, familias enteras aparecían por la curva que marca el ingreso al casco urbano de Recreo. Y los que iban, desesperados, peleaban contra el embate del agua para buscar a sus seres queridos.
SÓLO SALIR. ¿Adónde van?, preguntó la periodista. "No sé", respondió la joven madre con su bebé de meses en brazos, "adonde el agua nos llegue abajo de la rodilla".
POR FAVOR. Todos pedían ropa, frazadas, que los trasladen, comida, un teléfono, una canoa, un caballo, que avisen, lo que sea. Ayuda. "¿Así será la guerra?", preguntó el colega.
LA FUERZA. Por debajo de la vía que pasa al este de la ruta 11, en varios sectores fueron abiertas perforaciones en el terraplén. La violencia con que pasaba el agua era de temer. Ahí nomás, cerca, una familia entera con niños pequeños se autoevacuaba sin saber hacia dónde.
LOS ROSTROS. Los que se topaban con el panorama abrían los ojos y la boca. Los que salían del pueblo sólo miraban para abajo.
EL LICEO. Con más voluntad que recursos, los soldados del Liceo Militar Belgrano ayudaban a la gente a descender de los camiones de rescate, aunque todo el edificio se encontraba anegado.
PARA LOS CHICOS. "Anoche -dijo Tina-, en la iglesia hicieron hamburguesas. Para los chicos nomás".

El gobierno dice que "colapsó la asistencia"

El Comité Provincial de Emergencia Hídrica, que se encuentra en sesión permanente ante la realidad que presenta la provincia con motivo del flagelo de las inundaciones, declaró que "debido a la situación de desastre que nos toca sobrellevar, toda la asistencia prevista colapsó".
En este sentido, reclamó a la población en general mantener toda la calma posible y además prestar "la mayor colaboración con quienes más necesitan".
Además el organismo estableció que "desde los diversos puestos de asistencia, se brinde colaboración excepcional, requiriendo de las personas afectadas la prudencia para poder cumplir en forma gradual con la entrega de los elementos a disposición de las distintas dependencias de servicio".
Por otra parte, el ministro de Salud, Fernando Bondesío, dispuso que los profesionales médicos se mantengan en alerta y en disponibilidad mientras se mantenga la situación de desastre en la provincia, así como disponer que todos los recursos humanos y técnicos se puedan contar a la brevedad.
Finalmente se puntualizó que si bien gran parte del territorio provincial está afectado por el fenómeno, los servicios de asistencia se concentran en la ciudad de Santa Fe, como así también en la localidad de Recreo.

Reutemann recorrió la zona afectada

El gobernador de la provincia, recorrió ayer en helicóptero la región centro norte de la provincia, afectada seriamente por el flagelo de las inundaciones, debido a las intensas lluvias de los últimos días y al desborde de las aguas del río Salado y sus afluentes.
Reutemann inició el periplo en Elisa, localidad ubicada en el norte del departamento Las Colonias, trasladándose posteriormente a Las Palmeras y Monigotes, a la vera de la ruta nacional N° 34; Villa Saralegui y en la cabecera del departamento San Cristóbal; concluyendo en Gobernador Crespo (departamento San Justo).
Asimismo, el titular del Poder Ejecutivo observó "in situ" los cuantiosos daños, puntualizando que está seriamente comprometida la situación en el distrito Villa Saralegui.
Otro helicóptero se destinó a San Justo -el primero opera desde San Cristóbal-, lo que permitirá que ambas aeronaves operarán en los dos departamentos del norte de la provincia que soportan las inundaciones y de acuerdo a las necesidades de la zona.
Por otra parte, el gobierno solicitó al Ministerio del Interior asistencia económica especial para hacer frente a las demandas existentes con motivo de las inundaciones.
La referida ayuda será destinada, en forma directa a las autoridades municipales y/o comunales damnificadas por el fenómeno hídrico que azota a la región.
En otro segmento, el gobernador puntualizó que algunos productores pudieron levantar parte de la cosecha. Sin embargo, el mandatario reconoció que las pérdidas del sector agropecuario, son muy importantes.
Más adelante, consideró que el hecho más importante es ayudar a los damnificados, prestando la más amplia colaboración social, solidaria y humanitaria con los vecinos de la región damnificada.
Siguen las lluvias

No cesa de llover en territorio santafesino. Pasadas las 11, la Dirección de Comunicaciones -tenía inconvenientes para recepcionar información a través de la red radioeléctrica por cortes de energía- suministró un nuevo parte sobre agua caída desde ayer a las 9 a igual hora de hoy.
En Santa Fe ciudad cayeron otros 6 mm, Alto Verde 5, Arroyo Aguiar 20, Arroyo Leyes y Cabal 5, Campo Andino 12, Candioti 20, Emilia 5, La Guardia 25, Laguna Paiva 20, Llambí Campbell 10, Monte Vera 10, Nelson 40, Rincón 20, Santo Tomé 10, Sauce Viejo 10
Lloviznaba en los departamentos General Obligado y 9 de Julio. En Vera -cabecera- registraron 32 mm y en el resto del departamento entre 2 y 3 mm. En San Cristóbal promedios de entre 3 a 6 mm; San Justo 6 a 10. San Javier y Garay máxima de 28 mm y resto de las localidades entre 8 a 12. En Castellanos 5 a 10 -19 en Lehmann, Susana 15-. En Las Colonias promedio de 8 a 10 y máxima de 20 en Jacinto Aráuz.

Santo Domingo: centro de la emergencia en Las Colonias

Autoridades comunales, profesionales de la salud y representantes de entidades intermedias de Santo Domingo, Progreso, Hipatia, María Luisa, La Pelada, Elisa y Soledad; y la diputada provincial Elida de Auce dispusieron ayer crear un área programática de emergencia con sede en la primera de las poblaciones.
Del encuentro participaron funcionarios comunales, médicos, odontólogos, farmacéuticos y el cura párroco de Soledad. Se analizó la situación de cada distrito brindándose un informe de cada localidad.
Las resoluciones tomadas fueron derivadas al Ministerio de Salud y a la Subsecretaría de Comunas y son las siguientes:
Incomunicados: Elisa, Soledad, La Pelada, Progreso, Cululú, Hipatia, Providencia, María Luisa y Santo Domingo.
Inundados: Elisa y Soledad; grado intermedio La Pelada.Asimismo se dispuso establecer de manera inmediata un puente terrestre vía Hipatia-Sarmiento con las derivaciones correspondientes; además de establecer la base en Santo Domingo y cruzar con ambulancia de esta localidad hasta Sarmiento por camino de tierra con apoyo de tractores.
Apoyo: se gestionará del Ejército Argentino un anfibio -lancha o similar- con personal capacitado para estas emergencias y pedir urgente evaluación a través de médicos sanitaristas.Presentar a la brevedad listado de necesidades de medicamentos u otros para hacer llegar donde correspondan.
Lanchas: disponer a través de la Dirección Provincial de Vialidad una lancha en el puente Manucho-Cululú para transbordar medicamentos y mercadería. Prever la partida de recursos económicos para paliar la situación.
Los evacuados

En la zona del balneario Municipal se autoevacuaron 7 personas. En Colonia Pujol, comunidad ubicada sobre ruta provincial Nº 70, se evacuaron 21 personas y se autoevacuaron 15 personas.
El secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad, Roberto Celano, informó que se registró una crecida de 30 centímetros en el nivel de agua sobre ruta provincial Nº 70.
También sostuvo que "a la altura del Balneario, sobre ruta Nº 6, hay agua sobre el puente principal".
Además tranquilizó a los esperancinos manifestando que "la situación está controlada y los desagües -por el momento- están en condiciones de afrontar lluvias normales".
Por otra parte, desde la Subcomisaría 17º de Matilde, se tomó conocimiento, que a raíz de los graves problemas ocasionados por las lluvias caídas en el departamento, el vecino Elvio Coggiola, dedicado a la producción agropecuaria y domiciliado en la zona rural suroeste de ese medio, debió abandonar su hogar juntamente con su padre, su esposa y sus dos hijos.
Ayuda para damnificados

El Rotaract Club Esperanza organiza una campaña para recolectar elementos con el fin de ser destinados a las localidades del departamento Las Colonias que están seriamente afectadas por las inundaciones.
Los jóvenes explicaron que "la situación de las localidades cercanas a Esperanza es terrible. Algunas de ellas no tienen agua, luz, comida y ropa. Por este motivo nos pareció oportuno y necesario ayudar en carácter de urgente a estas poblaciones donde la situación es desesperante".
En este sentido, expresaron que "comenzamos a juntar alimentos, ropas, abrigos y todo tipo de elemento que la gente done y sea útil para destinar a las comunidades afectadas. La gente que quiera ayudar puede acercar su colaboración a la sede de Bomberos Voluntarios de Esperanza".
En Ceres

Si bien en Ceres no hay evacuados, la situación se agrava a diario, ya que con una media anual histórica de lluvias de 850 mm, progresivamente desplazada en los años recientes a 900-1.000, el hecho de que de diciembre a ahora hayan caído alrededor de 1.500 mm grafica el problema.
Gracias al anillo protector que circunvala la ciudad, el agua que baja de El Tropezón, Los Ponchos, La Frontera y aledaños, se desvía y pasa por los laterales del casco urbano, no como antes que encontraba al pueblo en el centro de su cauce.
Por el momento, el anillo, la red de canales y el manejo de bombas permiten mantener controlada la situación, pero sigue lloviendo a diario y las calles de tierra se han vuelto intransitables, con lo que el 20% de la población de Ceres se ve obstaculizado en su desenvolvimiento cotidiano.
Los baños de la ciudad prácticamente no funcionan y no se dispone de red cloacal. El intendente Ramonda señala que hasta el momento las autoridades del Hospital no le han comunicado que hayan surgido problemas relacionados con la salud, y que se previenen enfermedades a través de la provisión mínima de agua potable a través de una red barrial.
Se ha perdido entre el 80 y el 100% de la cosecha que quedaba por levantar, la que si bien no era de magnitud, pesa enormemente en la economía. A ello se agregan dificultades en la producción lechera, empeoradas por deficiencias en el retiro de la producción debido a la red caminera. En cuanto a la ganadería, se sufre la pérdida de pasturas y ya empiezan a trasladarse vacunos a otros distritos.
Informe: Corresponsalías San Justo, Esperanza, San Javier y Ceres.

Cortaron el tránsito en la ruta 39

Esta mañana las autoridades de Vialidad Provincial dispusieron como medida precautoria interrumpir el tránsito vehicular en la ruta provincial 39, que vincula a San Javier con Gobernador Crespo, por el socavamiento que sufrió una alcantarilla situada 1.500 metros al este de la localidad de La Brava.
Esta vía de comunicación pavimentada es fundamental, porque constituye el único nexo transversal del departamento San Justo con la costa santafesina.
Por otra parte, personal de Vialidad concluyó anoche la construcción de un puente Bailey sobre el corte que se produjo en la ruta provincial N° 1 como consecuencia de la erosión que sufriera una alcantarilla ubicada en Colonia San José, 10 km al norte de San Javier.
También hay problemas en alcantarillas de la misma ruta ubicadas en Colonia Teresa, 30 km al norte de esta ciudad; en Colonia San Joaquín, 21 km, y Colonia Francesa, 2 km; ambas al sur de la cabecera departamental.

El noroeste, cada vez más complicado

En los barrios se espera todo tipo de ayuda para sacar personas y bienes. Muchos no se animan a dejar sus viviendas. Preocupa el ingreso del agua por el norte.

Las lluvias permanentes y una crecida inusitada del Salado generan un escenario sumamente cambiante en la ciudad y en toda la zona de influencia, incluidas aquellas localidades cercanas -Monte Vera, Recreo- desde donde también está llegando el agua al ejido municipal.
Día a día, y sólo con horas de diferencia, la situación se sigue agravando, y así como se anegan sectores nuevos, se complica la situación en aquellos que ya habían sentido las consecuencias de las primeras precipitaciones, hace ya una semana.
El corte de la Circunvalación Oeste, en la zona del hipódromo, quedó totalmente desbordado, y el agua avanzaba 400 metros hacia el este, casi hasta llegar a la avenida Blas Parera.
En barrio Los Hornos el agua cubrió totalmente varias calles transversales y en Peñaloza y Ruperto Godoy el tránsito estaba interrumpido. La zona era un verdadero mar.
A lo largo de Blas Parera, donde hasta el fin de semana se observaban sólo tramos bajo el agua, ahora se ven calles completamente anegadas. A la altura de Espora el líquido pasa de lado a lado.
En el barrio Cabal el drama se agudiza con el transcurso de las horas, y calles donde hasta ayer se podía ingresar hacia el oeste hoy directamente están cubiertas por el agua. Es el caso de Estado de Israel.
En la entrada a La Ranita, los vecinos colocaron bolsas con arena y estaban improvisando este mediodía una olla popular sobre Teniente Loza. La gente tenía agua en sus viviendas, pero no querían salir por temor a los saqueos.
En el norte

Todo el alivio que pudo traer ayer la novedad de que el agua no seguía avanzando sobre el norte de la ciudad se desmoronó. En Gorriti y Peñaloza los vecinos seguían utilizando el único tractor disponible, aportado por las vecinales, para ingresar a los barrios ubicados de allí al norte. Son varios complejos habitacionales (El Vergel, UPCN, entre ellos) de donde comenzaron a sacar a los chicos para trasladarlos a viviendas de familiares.
Allí reclamaban atención de los funcionarios en forma urgente, para conseguir arena y material que les ayude a frenar la llegada del agua, que ya estaba ganando, en ese tramo y como novedad, la avenida Gorriti.
En Altos de Noguera

Un dispensario sigue abierto en Altos de Noguera, según señalaron vecinos de la zona a El Litoral.
El dato no es menor: allí cuentan con leche en condiciones de ser repartida a quienes la necesiten. Hay además un médico y una enfermera por la mañana y se tramita una guardia similar para la tarde, a fin de atender los casos más urgentes.

Villa del Parque, con el agua hasta el cuello

El panorama más desolador se vivió quizás en Villa del Parque, el barrio ubicado detrás del terraplén Yrigoyen, a metros del Parque Juan de Garay.
En poco tiempo el agua irrumpió con fuerza en la zona, dejando todo bajo agua.
Las caras de los vecinos sólo transmitían angustia y desesperación. Algunos alcanzaron a levantar precarias carpas en los techos de sus viviendas, pero parecía una carrera inútil contra la correntada. Allí pretendían esperar a que llegaran los vehículos dispuestos para trasladarlos a los colapsados centros de evacuados.
Otros empezaron a salir con lo puesto. Se les hacía difícil, porque el agua les llegaba literalmente al cuello. A los gritos pedían auxilio pero no había nadie que respondiera a sus reclamos. Sólo entre ellos se ayudaban como podían, acarreando niños, ancianos y animales. En este sector de la ciudad, ya no les era posible salvar las pertenencias por la fuerza del agua.
En los barrios del suroeste de la ciudad la situación no era menos caótica. Desde temprano, la Municipalidad advirtió a los vecinos que lentamente comenzaran a desalojar el barrio Santa Rosa de Lima. En tanto, en Chalet -frente a la cancha del Club Colón- algunos pobladores habían comenzado a levantar carpas en los techos.
Las mujeres y los niños iban y venían trasladando a pie todo lo que entraba entre sus manos, en especial bultos de ropa ya mojada. Los hombres tenían a su cargo rescatar del agua, que no daba tregua, televisores, heladeras y colchones.
Era una constante ver familias enteras sentadas en los cordones de las veredas a la espera de los vehículos de rescate.

Avance hacia López y Planes

Pasado el mediodía, el agua del río Salado ya había ganado importantes áreas del oeste de la ciudad, al punto de encontrarse a sólo 100 metros de la Av. López y Planes, en su intersección con las calles Iturraspe y Perú, entre otras.
Los vecinos desesperados comentaron a El Litoral que tan sólo 200 metros más hacia el oeste -a dónde era imposible llegar a pie-, la masa líquida ya había llegado al techo de varias viviendas.
En Presidente Perón e Iturraspe

Por la mañana, el escenario era desgarrador en las inmediaciones de la avenida Presidente Perón e Iturraspe, en donde ya tenían más de 50 centímetros de agua dentro de las viviendas. El panorama se complicó enormemente en horas de la siesta, cuando todo quedó cubierto de agua.
Durante la madrugada, el río impiadoso sorprendió a los vecinos de esa zona y de Barranquitas, aunque la mayoría ya estaba en situación de alerta.
En Iturraspe y Brasil, justo hasta donde llegaba el agua en las primeras horas del día, un grupo formado por una treintena de hombres y niños acarreaba bolsas de arena y se apuraba en levantar una precaria defensa. El esfuerzo parecía inútil.
"Esto es una catástrofe. Perdimos todo", se escuchó sollozar a un hombre mientras se tapaba la cara con sus manos.
Al otro lado de la calle, el líquido ya llegaba a la cintura de los que se esforzaban por rescatar sus pertenencias más valiosas. Heladeras, televisores, colchones y roperos llenos de ropa. No alcanzaban las manos ni los pocos vehículos disponibles para ganarle al río.
El llanto de los niños más pequeños -descalzos, mojados y con frío- era constante. Los más grandecitos ayudaban en lo que podían. Los mayores también lloraban, pero de impotencia. Corrían de un lado a otro pidiendo ayuda e insultando a la autoridades que no actuaron a tiempo. Los ancianos eran rescatados en sillas de ruedas que levantaban con esfuerzo o en canoas.
Algunos colectivos del servicio de transporte urbano de pasajeros trasladaban a los vecinos hasta los centros de evacuados dispuestos por el municipio santafesino. Pero ellos estaban preocupados por salvar sus pertenencias y no querían subir.
El personal policial apostado en la zona estaba desbordado. Cargaban niños, ayudaban en lo que podían. Pero el agua no cesaba de avanzar.
Detrás del Cementerio

Con fuerza y en forma intempestiva, la crecida del río también sorprendió anoche a los vecinos de San Pantaleón, el barrio ubicado detrás del Cementerio Municipal.
Las precarias viviendas ubicadas contra el terraplén Yrigoyen quedaron bajo agua en pocos minutos, sin dar tiempo a los vecinos a salvar sus pertenencias. Sucede que nadie quiere dejar su casa a merced de los que aprovechan estas situaciones límites para robar. Algunos optaron por esperar arriba de los techos que el agua los obligue a irse. Otros corrían de un lado a otro con bolsas con ropa ya mojada y electrodomésticos con la intención de llevarlos a un terreno seco.
Sigue el peaje

Pese a la situación de emergencia que obligó a cortar el tránsito en la autopista a la altura del puente sobre el río Salado, la empresa Aufé sigue cobrando el peaje a los conductores que pretendan utilizar el resto de la vía que está transitable.
Así lo confirmaron voceros de la empresa ante una consulta efectuada por El Litoral este mediodía. También informaron que fue una decisión de la empresa la interrupción del tránsito por prevención y que técnicos e ingenieros de la compañía observan la situación.

Vecinos de San Lorenzo cuidaban la defensa
Anoche se reunieron en el extremo oeste de General López. Decidieron tomar en sus manos el problema de las filtraciones, ante la inacción oficial.

Sin coordinación técnica de ningún tipo y valiéndose de los pocos elementos que encontraron en sus viviendas -y algunos ya ubicados sobre el terraplén-, vecinos del barrio San Lorenzo decidieron anoche tomar en sus manos el cuidado de la defensa de la Circunvalación Oeste.
Los pobladores del sur oeste santafesino fueron avisándose, desde las primeras horas del día, sobre la posibilidad de que el Salado supere el anillo de protección.
El punto de reunión fue el extremo oeste de General López. Allí se llenaron bolsas con tierra del lugar (no había arena acumulada para la emergencia), ni personal técnico del municipio o hidráulica.
Los vecinos de San Lorenzo desprendieron los guardarraíles del camino del borde oeste, y con ellos improvisaron toboganes para agregar bolsas rellenas con tierra sobre el talud del terraplén, en el que se advertían filtraciones peligrosas, además de una amenazante altura del río.
Un grupo de vecinos que dialogó con El Litoral, dijo a media mañana que la situación parecía estar controlada, y que el trabajo comunitario improvisado no tuvo ningún tipo de asesoramiento técnico.
En ese barrio, como en otras áreas de baja cota de la ciudad, los vecinos temen que aunque resista la defensa del borde Oeste el agua del Salado llegue igualmente desde el norte, por las áreas más deprimidas.

Circunvalación Oeste es un río

Un móvil de El Litoral transitó por Circunvalación Oeste desde el extremo sur hacia el norte, hasta que literalmente no pudo avanzar más. A la altura de calle Tucumán la avenida se convierte en un caudaloso río, cubierto de camalotes.
En el trayecto reinan el desorden y la desesperación. Grupos de vecinos tratan de frenar el avance del agua, no ya desde el borde de la defensa contra el Salado, sino haciendo frente a la masa marrón y caudalosa que avanza desde el norte por dentro de la ciudad (siempre en una amplia franja del borde oeste).
Abundan los gritos y los pedidos de auxilio. Exigen a quien pase por allí, incluso a un grupo de periodistas, que lleguen camiones con arena, y se reclaman bolsas para improvisar una defensa.
El ajetreo muestra poca claridad de objetivos respecto de quiénes deben coordinar la emergencia. También, que las tareas a realizar tienen a su favor sólo la enorme voluntad de los vecinos. Falla el apoyo logístico de quienes deben proveer los materiales.
Aproximadamente a las 12, se podía avanzar con un auto hasta calle Mendoza por el asfalto seco. Luego, sobre unos centímetros de agua, hasta Tucumán. Allí empieza un verdadero río que ingresa a la ciudad por el barrio Santa Rosa de Lima, creando un panorama de desastre.
De las viviendas sólo se ven los techos y las copas de los árboles. Nunca fue tan plomizo el gris del cielo que castiga a los santafesinos.
El agua avanza sobre la calzada y por el canal ubicado junto al terraplén de la obra que terminó de hacerse a fines de los '90, y que fuera presentada como la solución a los problemas de inundaciones por el río Salado.
Abogados suspenden

El Colegio de Abogados de Santa Fe informó que, en razón del desastre hídrico, fue suspendida la inauguración en nuestro medio de la XIV Conferencia Nacional de Abogados, organizada por la Federación Argentina de Colegios de esa profesión.
El acto estaba previsto para el 1° de mayo a mediodía, en el Paraninfo de la UNL y en el marco de la recordación del 150 aniversario de la Constitución. Se esperaba la asistencia de medio millar de profesionales de derecho de todo el país y la disertación de especialistas nacionales y extranjeros.

Berli: "Sufrimos la falta de un esquema de prevención"

El ministro admite que "la situación nos ha superado totalmente". Describió al fenómeno como "totalmente inusitado". "Nos faltó información para hacer un esquema de prevención", dijo.

El ministro de Obras y Servicios Públicos, Edgardo Berli, admitió que "la situación nos ha superado totalmente", y describió a la emergencia hídrica como la consecuencia de "un fenómeno inusitado".
Berli reconoció que "esto ha superado totalmente las previsiones". Inmediatamente lamentó "sufrimos las consecuencias de no tener un esquema de prevención para un cuadro de situación de este tipo".
El funcionario dijo que no había información confiable que permita adelantar que el comportamiento del Salado iba a causar el desastre que vive la capital santafesina.
"Es un problema típico de un país que tiene problemas de recursos y que no posee un sistema de relevamientos completo que nos permita adelantarnos a la emergencia", dijo.
Berli comentó que contra lo que ocurre con el comportamiento del sistema del Paraná, con el Salado "no hay información completa, ni un modelo de previsión que nos permita saber con suficiente anticipación cómo va a comportarse el Salado".
El funcionario negó que haya existido la posibilidad de saber que la situación se agravaría dramáticamente, y dijo que sólo pueden hacerse pronósticos sobre el Salado "con unos pocos días de anticipación".
En cambio, "sobre el Paraná sabemos lo que ocurre con hasta un mes de anticipación".

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IDEAS PARA UNA NUEVA GESTIÓN POLÍTICA

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Desde 1983 he transitado la gestión pública comunal y municipal, así como también he participado de equipos de trabajo provinciales en el área legislativa En cuanto a mi filiación política, pertenezco a la UCR desde el año 1974, entendiendo que este partido debe ubicarse junto a los diversos partidos y movimientos progresistas que existen en nuestra sociedad. Nació como movimiento popular, y nunca debió dejar ese lugar.

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