Las penas son de nosotros
LAS PENAS SON DE NOSOTROS.......
Se hablaba de la Argentina como el granero del mundo. Qué lejos han quedado esos días.
Los días en que al márgen de las guerras petroleras del mundo, nosotros podíamos disponer de combustible para movilizar nuestra economía a un precio que tenia directa relación con el nivel de nuestros salarios, fueron altos o bajos.
Los días en que el ferrocarril acercaba a la gente de manera económica y aceptablemente confortable.
Los días en que nuestro país producía alimentos para todos los argentinos y exportábamos el excedente, con lo que no existía entre nosotros la desnutrición y la muerte por hambre, y los bajos precios internacionales de alguno de nuestros productos no perjudicaban a toda la economía.
Alguien dijo que este gobierno nacional lo único que hace es fulbito para la tribuna. En realidad, y para ser precisos, digamos que hace fulbito con la izquierda, pero los goles los hace siempre con la derecha.
Mas allá de los discursos, este gobierno no está dispuesto a tocar los intereses y las ganacias obscenas de Repsol, ni tampoco a proteger nuestras reservas petrolíferas de la depredación que están sufriendo en manos de estos empresarios de cuarta. ( han caido por segundo año consecutivo un 10 % las reservas de gas).
Mas allá de la retórica, los medios de transporte no volverán a ser populares, porque no hay un proyecto serio de refundar el ferrocarril, y el transporte automotor de pasajeros sólo sirve para que, o bien viajemos como ganado en vehículos que son trampas mortales, o bien empresas fantasmas creadas de la noche a la mañana laven dinero del narcotráfico simulando venta de pasajes que no existen.
Mas allá de los discursos de campaña ( fuera de campaña), le pagaremos siempre al FMI, sin analizar jamás la legitimidad de la deuda, y siempre lo pagaremos con el hambre del pueblo ( aunque el presidente diga otra cosa), mientras se habla cínicamente del superávit de la economía nacional, cuando este superávit se contruye gracias a que los salarios de los empleados públicos ya no existen, la salud no funciona, la educación no educa, la seguridad es una utopía por la total falta de recursos, como también de proyectos, y la producción no puede crecer por falta de financiamiento.
Y cuando la principal empresa trasnacional que produce agroquímicos y semillas transgénicas ( cuyo uso fue autorizado por Cavallo y Solá. ¿les suenan los apellidos?) también es la principal cliente de la consultora que dirige el Ministro Lavagna, no podemos esperar que el gobierno nacional informe debidamente a la población sobre el futuro que nos espera a partir de habernos convertido en una republiqueta sojera.
Nadie nos dirá que el inofensivo glifosato ( Roundup para los amigos) en realidad no es tan inofensivo, total, va a tardar unos cuantos años en matarnos. Y tampoco nos dirán que la soja transgénica que producimos para alimentar el ganado europeo, no acredita debidamente ser apta para el consumo humano. En cambio, implementamos el plan “ Soja Solidaria” para que la coman justamente aquellos que tienen menos defensas y mayor cantidad de problemas de salud, como consecuencia de estar subalimentados.
Está visto que en este país no discutiremos seriamente la cuestión de las privatizaciones, la deuda externa, los agroquímicos, los transgénicos, ni la desertización de nuestro suelo.
Tal vez no haga falta. Tal vez sea cierto que Dios es argentino.
RUBEN TAGLIAFERRI
NOVIEMBRE DE 2,004
