UN GRAN HERMANO CON 37.000.000 DE ACTORES
Estamos viviendo un show mediático absurdo y grotesco, a partir de la gestión espásmodica y sin rumbo del actual presidente.
Un presidente que no se reúne con sus ministros.
Un presidente que habla de democracia y pluralidad, pero sin aclarar que la acepta según sus cánones, esto es, todos los argentinos tenemos el derecho de pensar como él.
Un presidente que organiza con plata de todos un acto propio de las mejores épocas fascistas, para que público ( la mayoría rentado) lo aplauda e instale la idea de la reelección, mientras deja la “intriga” de saber si el próximo presidente será un pingüino o una pingüina, cuando da toda la sensación que en realidad estamos gobernados por un pato criollo ( por buscar sinónimos zoológicos).
Se pelea con militares que poco tienen que ver con las dictaduras genocidas, pero se flanquea con Hebe de Bonafini, referente del odio y la división de los argentinos, posición que hasta ha sido repudiada por muchas de sus compañeras de lucha de otras épocas.
Impide la exportación de carne para que baje el precio ( que no bajó) y ahora de a poco, tiene que volver sobre sus pasos, tratando de que no se note el grueso error cometido, pero ya empieza a andar el camino hacia un nuevo error como será evitar las exportaciones de trigo.
Y cuando la oposición ya no existía frente al aluvión kirchnerista que todo se llevaba puesto, ( billetera mata galán dijo un pensador contemporáneo) aparece una persona, una sola, con perfil bajo y sin carisma ninguno, Roberto Lavagna, y la desmedida reacción del gobierno ( faltó que saliera a criticarlo sólo el portero de la Casa Rosada), lo instaló como candidato presidencial, y con posibilidades de ganar en una segunda vuelta.
Y ahora, un escenario político anodino y solo movilizado por los permanentes discursos de barricada del presidente sin sustancia y sin sentido, se convierte en un reality show de 24 horas, donde a cada minuto la inseguridad de quienes saben que están haciendo las cosas mal, nos depara nuevas sorpresas.
Felisa Miceli amenazando a Lavagna con que si sigue criticando al gobierno, va a salir a mostrar papeles de su paso por el Ministerio de Economía, y uno se pregunta ¿ Qué dicen estos papeles?
Porque si son falsos es una campaña de desprestigio que debe ser sancionada penalmente, y si son verdaderos, entonces el actual gobierno es cómplice de encubrimiento de acciones que debió perseguir y sancionar.
Kirchner criticando al apoyo del radicalismo a Lavagna diciendo que es una nueva Alianza de quienes arruinaron el país, sin tener en cuenta que muchos de los que “ aruinaron” el país, según su opinión, hoy son funcionarios de su gobierno ( Nilda Garré, Chacho Alvarez, etc).
Nos espera un año interesante. Gracias al unicato que pretende instalar el presidente, la sociedad, despacio comienza a reaccionar. En cualquier momento alguno se preguntará que hacían el pingüino y la pingüina en la época de la dictadura, enriqueciéndose mientras sus compañeros de ideología eran torturados, asesinados o exiliados. O también se preguntarán porqué estaban al lado de Menem apoyando todas sus medidas ( que ahora critican) y muy especialmente el regalo de YPF a las empresas extranjeras, gracias a lo cual Santa Cruz cobró jugosas regalías hoy depositadas en algún paraíso fiscal y que a pesar de las promesas no terminan de volver al país.
Sigo creyendo que el futuro político pasa por el corte transversal de los partidos tradicionales. Pero no es el proyecto oficial el que va en ese sentido. Cada vez más, volvemos a los setenta, pero a los anteriores al 74 cuando Perón echó de la plaza al pingüino, la pingüina y muchos de los que hoy siguen soñando con un peronismo de izquierda, mientras transan con sindicatos, grupos de poder y corruptos de cualquier ralea.
Ruben Tagliaferri
